San Pedro: A un año del atroz crimen de una adolescente discapacitada, torturada y humillada antes de morir

Según determinó la investigación, antes de ser asesinada Raquel Dos Santos (17) fue torturada: la ataron de pies y manos, la golpearon y hasta la quemaron con cigarrillos.La joven, quien era discapacitada y trabajaba en la tarefa, fue hallada sin vida en una casa del barrio Irrazabal de San Pedro en junio del año pasado, lo que permitió descubrir una vida de sufrimiento y vulnerabilidades.

El caso es llevado adelante por las autoridades del Juzgado de Instrucción Tres de San Vicente, a cargo del juez Gerardo Casco. Desde que se descubrió el hecho hay tres personas detenidas: Héctor Julián A. (34), Patricia N. (26) y Feliciano S. (30).



Los dos primeros entonces eran pareja, mientras que el último era cuñado de la víctima, quien también trabajaba en los campos de yerba para Héctor Julián.
La principal hipótesis del hecho desde que se inició la investigación fue que la mujer descubrió una infidelidad con la menor por parte de su pareja y decidió acabar con su vida. Los dos hombres, en tanto, tenían la misión de deshacerse del cuerpo y no lo pudieron hacer, por lo que terminaron llamando a un abogado y se entregaron.
Nada de esto, admitieron personas ligadas al proceso, fue comprobado fehacientemente, aunque hay muchas otras pruebas que los señalen.
La causa tuvo muchos avances en las últimas semanas. Según pudo saber, luego una serie de pedidos y recursos defensivos, los investigadores judiciales decidieron girar el expediente a la Fiscalía interviniente, luego de considerar agotada la investigación.
Ahora será el fiscal Rodolfo Cáceres quien deberá analizar si la instrucción está completa para luego formular el requerimiento de elevación a juicio y remitir nuevamente al juez. Caso contrario, pedirá nuevas medias y que se realicen otra vez algunas hechas.
De todas formas la situación de los tres detenidos, quienes están acusados por homicidio doblemente agravado por alevosía y por haber sido cometido por dos o más personas, es más que comprometida y más temprano que tarde – podría ser el año próximo- deberán enfrentar un juicio en el que podrían recibir una pena máxima de prisión perpetua.

Abuso
Fuentes ligadas a la investigación señalaron a El Territorio que paralelamente se está llevando a cabo pesquisa que involucra a los dos hombres: uno de ellos -se preserva su identidad- denunció haber sido abusado sexualmente estado detenido en la una celda de San Pedro.



Pero más allá de eso, la víctima acusó a su presunto cómplice como la persona que ordenó el ultraje. Desde entonces los separaron, por lo que Héctor Julián A. está alojado en la Unidad Penal II de Oberá y Feliciano S. tacha sus días en el presidio de Puerto Rico. La mujer que tiene la causa, en tanto, está privada de su libertad en la Alcaldía de Mujeres de la Unidad Penal V.

Atroz crimen
Como informó El Territorio oportunamente, Raquel fue encontrada por la Policía de Misiones en la casa de la mujer sobre la calle Irrazabal, a pocas cuadras de la casa de su madre. Hasta allí habían llegado los efectivos luego del llamado de un abogado, quien expresó que Héctor Julián y Feliciano lo convocaran para entregarse.
El cadáver estaba en el piso de una de las habitaciones, envuelto en una frazada y con signos de haber sido golpeada en el cuerpo y la cabeza. La data de muerte era de unas 48 horas antes, por lo que, recolectando testimonios y atando cabos, los investigadores también detuvieron a Patricia, quien es propietaria de la vivienda donde ocurrió el violento crimen.



Es que en esa casa también funciona un comercio y después se descubrió que la implicada lo había atendido el viernes previo al crimen, por lo que no podía desconocer lo que allí había sucedido.
Los profesionales también hicieron las pericias de luminol, que dieron positivas en la parte posterior externa de la casa -donde funciona una cocina-, por lo que se cree que allí habrían asesinado a la joven. Después, el cuerpo fue traslado al interior de la vivienda, donde permaneció oculto hasta que la situación no pudo sostenerse más.
Los imputados habían lavado el cuerpo y la casa, además de quemar gran parte de los elementos que podían comprometerlos, como sus prendas de vestir y el arma homicida: un tronco de madera. De todas formas, en la letrina ubicada en el patio se los pesquisas descubrieron prendas de vestir con manchas de sangre.
En audiencia indagatoria, los tres implicados decidieron abstenerse de declarar.

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